jueves, 5 de noviembre de 2015

El demócrata General José Julio Rodríguez elige Podemos



Algunos se han sentido descolocados. Unos por descocimiento de la historia, otros porque hubieran preferido que un militar del prestigio del General José Julio Rodríguez, no dijera que se suma a Podemos "porque es un proyecto ilusionante", "una opción democrática", "con la cercanía a la gente que la actual situación necesita". Este ex Jefe de Estado Mayor, sin embargo pertenece a una larga tradición de militares demócratas, en el buen sentido de la palabra. Esperemos que la actitud de este militar sea respetado y, sobre todo, represente un cambio real que ponga de manifiesto la actual democratización de las Fuerzas Armadas, necesaria en el proceso constituyente que propugna Podemos. Hubo militares españoles leales a la democracia y a la República, como el general Miaja, el comandante Vicente Rojo o el comandante Hidalgo de Cisneros, jefe de la aviación republicana durante la Guerra Civil y un puñado de militares de carrera que permanecieron leales a la II República. Formaron parte de los vencidos, ellos y sus ideales de un ejército democrático y leal al orden constitucional, distinto del ejército español tradicionalmente golpista. Durante el franquismo también hubo militares que se opusieron, claro, muy discretamente dadas las consecuencias, a la dictadura, como por ejemplo Javier Pradera, miembro del servicio jurídico del ejército y militante del PCE. O el hijo del general Lacalle, Daniel Lacalle,
(padre del homónimo economista neoliberal defensor de los fondos de inversores que saquean la democracia y al que invitan ahora a las tertulias) , el capitán Pinilla y lo mismo, excepciones gloriosas en una institución netamente franquista.

Casi 40 años después de terminar la guerra, hace ahora 41 años, al calor de la Revolución de los Claveles en Portugal, surgió un nuevo movimiento, la Unión Militar Democrática, un grupo de oficiales españoles de los tres ejércitos, aunque son mayoría los de Tierra, en su mayoría de ideas conservadoras pero moderadas y contrarios a la dictadura a crean una organización capaz de devolver la libertad al pueblo y todo ello sin recurrir a la violencia, tarea nada fácil.

Dos de estos oficiales, los comandantes Luis Otero Fernández y Julio Busquets viajan a Portugal para recibir información de primera mano de los militares portugueses. Por otra parte también contactan con políticos de la oposición española, entre otros con el dirigente socialista catalán Joan Reventós y , estando ya en prisión nueve de sus miembros, la UMD también tuvo con los principales líderes de la oposición clandestina, como Felipe González y Santiago Carrillo.
En este punto y tras múltiples contactos, llevados a cabo con la máxima discreción, llega el momento de actuar. La intención de la UMD no era, ni con mucho, la de dar ningún tipo de golpe de Estado, que implicara un conflicto bélico, lo que en ningún caso querían sus componentes y para lo que, por otra parte, no contaba ni con los medios ni la experiencia de los militares portugueses fogueados en la guerra colonial. Así pues lo que se perseguía era conseguir el mayor número posible de adeptos para, en palabras de uno de los fundadores: "En vez de un pronunciamiento activo debíamos ensayar un pronunciamiento negativo: Mojar la pólvora de aquel ejército azul".

El texto del ideario fundacional, elaborado por los tres comandantes (Julio Busquets, Luis Otero Fernández y Guillermo Reinlein) y nueve capitanes fundadores, fue aprobado en Barcelona en una reunión celebrada el día 1 de septiembre de 1974. También se eligió en esa reunión el nombre y las siglas de la organización, así como una Junta Directiva formada por cuatro capitanes, uno por cada Arma.
En este ideario se fijaban los objetivos de la organización tanto en el aspecto civil como militar.
En cuanto a lo civil se proponía lo siguiente:
  • Convocar una asamblea constituyente que elaboraría una Constitución homologable a la del resto de países occidentales europeos
  • Restablecimiento de las libertades democráticas y de los derechos humanos.
  • Lucha contra la corrupción.
  • Reformas socioeconómicas para la mejora de condiciones de vida.
Respecto a lo militar los puntos principales eran:
  • Reforma de la Justicia Militar.[que sigue necesitándola, evidenciándose en los casos de acoso por ejemplo del casod e la Comandante Zaida y otras inhabilitaciones a miembros de la Guardia Civil por querer tener un sindicato legal que les permita mejores condiciones de vida.
  • Reforma de la Ley del Servicio Militar.[Profesionalización actual]
  • Reorganización de los tres ejércitos. [Actual redefinición de funciones]
Este programa , adaptado a las condiciones actuales como por ejemplo, la  construcción de políticas de defensa integradas en el ámbito europeo que superen y sustituyan a la OTAN, bien pudieran servir de base para un programa político y militar en la actualidad.



La Constitución de 1978 se hizo en eseruido de sables con desigual correlación de fuerzas. Finalmente, la tradición de golpes y pronunciamientos tuvo su epígono el 23 de febrero de 1981, que paradójicamente quedó desactivado en parte por la actitud de militares de raigambre pero traidor al ideal franquista, en aras de la democracia como el propio general Gutiérrez Mellado.
 

La situación actual no es la misma, aunque sí tiene paralelismos, pero, parece lógica sí se necesita una política de defensa que acompañe al nuevo proceso constituyente, y en este punto debe apreciarse el paso adelante dado por Podemos y por el general Julio Rodríguez, aunque su alcance aún no alcancemos a verlo.