martes, 19 de noviembre de 2013

Acerca de la humildad de los sabios: Don Antonio Machado recuerda sus impresiones infantiles sobre el líder socialista español Pablo Iglesias




“La figura del Compañero Pablo Iglesias

“De lo único que puedo responder es de la emoción que en mi alma iban despertando las palabras encendidas de Pablo Iglesias. Al escucharle, hacía yo la única honda reflexión que sobre la oratoria puede hacer un niño: Parece que es verdad lo que dice este hombre. La voz de Pablo Iglesias tenía para mí el timbre inconfundible  – e indefinible – de la verdad humana. Porque antes de Pablo Iglesias habían hablado otros oradores, tal vez más cultos, tal vez más enterados o de elocuencia más hábil, de los cuales sólo recuerdo que no hicieron en mí la menor impresión. Debo advertir que aunque nacido y educado entre universitarios, nada había en mi educación – digámoslo en loor de ella- que me inclinara a pensar que la palabra de un cajista había de ser necesariamente menos interesante que la autorizada por la sabiduría oficial.  Quiero decir que no había en mí el menos asombro ante el hecho de que un tipógrafo hablase bien. La palabra es un don – pensaba yo entonces- que reparte Dios algo a capricho y que no siempre coincide con el reparto de diplomas académicos y que hacen los hombres. Para un niño, esta es una verdad muy clara. El tiempo se encarga de enturbiárnosla con múltiples reservas. (…) En todo el discurso…se hablaba muchas veces de Marx  y a otros pensadores no menos ilustres…”

“Sacaba yo esta conclusión infantil: El mundo en el que viv está mucho peor de lo que yo creía. Mi propia existencia de señorito pobre reposa, en fin, sobre una injusticia ¡ Cuántas existencias más pobres que la mía hay en el mundo, que ni siquiera pueden aspirar, como yo aspiro, a entreabrir , algún día, por la propia mano, las puertas de la cultura, de la gloria , de la riqueza misma. [Esta es otra cuestión en entredicho hoy en día] Todo mi caudal, ciertamente, está en mi fantasía , más no por ello deja de ser un privilegio que se debe más a la suerte que al mérito propio .”
“Mucho he pensado yo, durante mi vida, sobre esta primera meditación infantil, que debí a las palabras del Compañero Iglesias”



Antonio Machado: “Lo que recuerdo yo de Pablo Iglesias”, en “Desde el Mirador de la Guerra”, Barcelona, 1938