lunes, 16 de junio de 2014

Sigue siendo el pueblo español espectador de desfiles y coronaciones como hace 40 años






“El primero de junio de 1973, -escribe Laureano López Rodó, ministro de Franco y del Opus Dei- estoy con el Príncipe desde las cinco menos cuarto hasta las seis y media. Me cuenta su conversación con Carrero sobre el inminente cambio de Gobierno. Me dice que el próximo lunes verá a Franco y le pedirá que nombre presidente a Carrero.

Comentamos la caída de la monarquía en Grecia. La princesa Sofía lloró y le pidió permiso para ir a Roma a dar un abrazo a su hermano. Volvería al día siguiente para no faltar al desfile de la Victoria.
El 4 de junio, el Príncipe, como solía hacer todos los lunes, estuvo con Franco, quien había pasado unos días en Asturias; le preguntó:

-¿Qué ha pensado, mi general, en estos días de pesca?
-Voy a dictar una Ley separando la Jefatura del Estado y la Presidencia del Gobierno y nombraré presidente a Carrero –repuso Franco-. Quiero realizar un cambio profundo de hombres y mentalidades.
- ¿Me permite que le dé un abrazo, mi general? Estoy muy contento de lo que me dice, no sólo como español, como hombre joven y como Príncipe, sino también porque se abre paso una nueva mentalidad.

El miércoles 6 de junio, el Príncipe llamó a Carrero. El almirante acudió a la Zarzuela por la tarde y le mostró la lista del nuevo Gobierno. El Príncipe quedó encantado y le dio un gran abrazo. “Sólo falta –le dijo- ponerle el leterro de “Gobierno de la Zarzuela.”
Al decirle Carrero que yo iba a Exteriores, el príncipe quedó sorprendido. “-¿Qué le parece a vuestra alteza?” “-Genial”, dijo don Juan Carlos.

Fuente: Laureano López Rodó, La larga marcha hacia la monarquía, p. 442

Epílogo: Carrero Blanco, murió víctima de atentado de la banda ETA apenas seis meses más tarde. El 2º de diciembre de 1973. Menos de dos años más tarde moría Franco en noviembre de 1975 y Juan Carlos, coronado como Rey accedía a la Jefatura del Estado, donde ha permanecido 39 años, hasta su abdicación en su hijo, que reinará bajo el nombre de Felipe VI. Más de 41 años después Las decisiones las siguen tomando élites de gabinete. Entonces Franco, Carrero, El Príncipe, ministros del Opus; Ahora El Rey, Rajoy y Rubalcaba y pocos más.
Sigue siendo el pueblo español espectador de desfiles y coronaciones.

jueves, 5 de junio de 2014

LA GENERACIÓN ESPAÑOLA DE 1914 Y LA II REPÚBLICA


Las Cortes constituyentes de la II República fueron inauguradas el 14 de julio de 1931 –Aniversario de la Revolución Francesa_ y dos semanas más tarde Ortega pronuncia su primer discurso ante aquella Asamblea pidiendo a la Cámara un aplauso para Azaña, pese a que entre ellos había una histórica y entrañable antipatía.Que buena fecha para que el 14 de julio de 2014 se convocase un referendum para que los ciudadanos y ciudadanas españoles abriesen un proceso re-constituyente, a través de la convocatoria de un Referendum sobre la monarquía o la República.


Nos está pasando por alto el centenario de una  generación excepcional de españoles. La Generación de 1914.  DE la que formaban parte gentes como Ortega y Gasset o Manuel Azaña. “EL pueblo español tiene derecho a volver la vista atrás para algo que no sea empapar su corazón en hiel”, decía Azaña en 1917. Y justamente hoy, el pueblo español puede mirar hacia la generación de Ortega y Azaña, la que trajo la II República con el reconocimiento debido a unos hombres cuyas vidas y sueños constituyen un legado permanente para la civilización humanitaria de esta tierra de España. 


El 18 de agosto de 1931 anota en su Diario personal Manuel Azaña: "Yo estaba entonces muy desanimado y en desacuerdo con casi todo el mundo, porque casi todo el mundo acataba la dictadura de Primo de Rivera o la encontraba muy buena..."


Programa de Azaña en 1930 en Apelación a la República:

Para Azaña “la democracia es fundamentalmente un avivador de la cultura”. Así una de las primeras medidas que propone es la “clausura de los colegios de jesuitas y frailes”, ya que en ellos encuentra la causa principal de la “degeneración del liberalismo burgués”: “la flor de la sociedad española pasa bajo la férula de escolapios, jesuitas y frailes. Atacado el liberalismo en su raíz, la democracia española llegó a quedarse sin jefes”(…) “Libertad absoluta de conciencia y religiosa; restablecimiento del jurado;(…) 

En el tercer apartado se parte de un “criterio liberal y de justicia social”:

El Estado debe gastar cuanto sea menester, pero con provecho y orden. Economías en lños gastos militares y navales que, salvo arruinarnos, para nada sirven; supresión del presupuesto del clero; dotación suficiente para la enseñanza del pueblo y la cultura superior; el Estado tendrá en sus escuelas un puesto para cada alumno en edad escolar y un maestro para cada cuarenta alumnos”. 


Estas citas literales del “programa” de Azaña proceden, en parte, del último congreso del Partido Reformista, ante el cual fue el ponente de los asuntos militares, (También procedían muy probablemente de entidades sindicales como la Unión General de Trabajadores y el PSOE): “Política social y de saneamiento moral; abolición de la pena de muerte, prohibición del juego, represión de los abusos policíacos”.  Añadiendo “Es moralmente “Es moralmente obligatorio realizarlos pacíficamente”. 

Y así sucedió en la instauración de la II República española, que históricamente ha quedado identificada con la persona pública y privada de Manuel Azaña (1880-1940) cuyo designio español se vio realizado el 14 de abril de 1931. Mas aquel designio era, en verdad, un impulso colectivo de una generación a todas luces excepcional en la historia de España, la generación de 1914…




domingo, 4 de mayo de 2014

A propósito de Lo que ocurre en Ucrania del Este: Versos y prosas del poeta León Felipe. La hipocresía, la avaricia y los oscuros intereses de las grandes corporaciones que rigen el Mundo.





“INGLATERRA [Léase El Imperio hasta entonces],
Eres la vieja raposa avarienta,
Que tiene parada la Historia de Occidente hace más de
Tres siglos,
Y encadenado a Don Quijote.”

“En España loe héroes eran ratas; en Inglaterra hasta las ratas eran héroes…
Había que ayudarla…y entre todos yo pactaré con las dos para echar sobre tu cara
de vieja raposa si dignidad y sin amor [emotividad],
toda la Saliva y todo el excremento del mundo.
¡ Vieja raposa avarienta,
Has escondido,
Soterrada en el corral,
La llave milagrosa que abre la puerta diamantina de la Historia..!
¡No sabes nada!
¡ No entiendes nada y te metes en todas las casas
 A cerrar las ventanas
Y a cegar la luz de las estrellas!
¡Y los hombres te ven y te dejan!
Te dejan porque creen que se le han acabado los rayos a Júpiter.
Pero las estrellas no duermen.”

“Todo ha pasado ya…¿Todo?..Han pasado algunas cosas
Y se ha vertido mucha sangre en el mundo….Y esta sangre
ofrecida por una causa humana y luminosa, no ha servido para nada. Pero….¡Tal vez no luchamos todos por la causa del Hombre y de la luz!..Los ingleses, cuando ya con la ayuda de los yanquis se vieron salvados, dijeron por la boca de Churchill: “Nosotros nos proponemos defender lo nuestro y el hombre ya no combate por un ideal”.

Y este poema que debía resultar ahora anacrónico tiene la misma vigencia
Histórica y poética que hace dos lustros [ Ahora mas de 15 lustros]
Por eso lo recojo aquí…con la palabra Raposa…y con la misma sangrienta profecía
Que ahora podría justificarse como una maldición.


“…Porque fue aquella la Gran Bufonada teológica donde los gangsters y los clowns del mundo se repartieron a Dios, como se habían repartido la ambición, la trilita y las plumas estilográficas para escribir las leyes y el Decálogo del mundo venidero:
Chamberlain tenía un Dios, para que le abriese el paraguas…
Churchill otro para que le encendiese el cigarro…
Hitler el suyo, para que le recortase el bigotito…
El de Mussolini le pulía la cabezota pelada, aquel cráneo
grotesco y brillante, como si fuese ya un mármol clásico
glorificado para la Historia. (…)

Todos los espías,todos los traficantes de pólvora
Y todos los canallas del mundo llevan a Dios en el bolsillo.
Todos tenían su Dios ¡Todos!
El escarnio y la ignominia…
Elcrimen…
La cobardía y la injusticia.
¡Las babas y la sombra!
¡Sólo los republicanos españoles no teníamos a Dios!

LEÓN FELIPE Buenos Aires, y otror lugares del exilio del poeta entre 1942 y  septiembre de 1947

lunes, 24 de marzo de 2014

Suárez de Villano a Héroe…La Clase política dirigente española de la Transición y Adolfo Suárez,Refrescando la memoria.


Llama la atención la utilización de la figura de Adolfo Suárez por la actual clase política. A muchos ciudadanos nos indigna que quienes de forma casi unánime, salvo honrosas excepciones, lo arrinconaron, acuchillaron y ningunearon, ahora lo eleven a los altares, den medallas y nombren aeropuertos, proponiéndole como héroe, ensalzando sus virtudes para a continuación insinuar, en un impúdico ejercicio de proyección manipuladora, que a todos les corresponde, de alguna manera, una buena parte de las mismas. En el fondo era un héroe y era uno de los nuestros. Pues no señor. Vayamos por partes, como diría Jack “el destripador”, siguiendo a Javier Cercas en su, no menos elocuente y consecuente con Jack “Anatomía de un instante”


LA FIGURA DEL HÉROE

“A finales de 1989. Cuando la carrera política de Adolfo Suárez tocaba a su fin, dimitiría el 26 de mayo de 1991 de la presidencia del CDS tras su enésima derrota electoral, Hans Magnus Enzensberger celebró en un ensayo  el nacimiento de una nueva clase de héroes: los héroes de la retirada. Según Enzensberger, frente al héroe clásico, que es el héroe del triunfo y la conquista, las dictaduras del siglo XX han alumbrado el héroe moderno, que es el héroe de la renuncia, del derribo y el desmontaje: el primero es un idealista de principios nítidos e inamovibles; el segundo, un dudoso profesional del apaño y la negociación; el primero alcanza su plenitud imponiendo sus posiciones,; el segundo, abandonándolas, socavándose a sí mismo. (…) ¿Adolfo Suárez un héros? ¿Y un héroe moral, y no sólo político? Tanto para la derecha como para la izquierda era un sapo difícil de tragar: la izquierda no olvidaba –no tenía por qué olvidar- que, aunque en un determinado momento quiso ser un político progresista, y hasta cierto punto lo consiguió, Suárez fue durante muchos años un colaborador leal del franquismo y un prototipo perfecto del arribista que la corrupción institucionalizada del franquismo propició; la derecha no olvidaba –no debería olvidar- que Suárez nunca aceptó su adscripción a la derecha, que muchas políticas que aplicó o propugnó no eran de derechas y que ningún político español de la segunda mitad del siglo XX ha exasperado tanto a la derecha como él. (…)
Ahora, (…) cuando la enfermedad ha anulado a Suárez y su figura es elogiada por todos, quizá porque ya no puede molestar a nadie, hay entre la clase política española un acuerdo en concederle un papel destacado en la fundación de la democracia; pero una cosa es haber participado en la fundación de la democracia y otra ser el héroe de la democracia. ¿Lo fue?...”

UN HÉROE MUY RARO QUE HAY QUE ELIMINAR A CUALQUIER PRECIO

Tres días antes del Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981: “La situación económica de España roza la catástrofe, el terrorismo aumenta, el escepticismo respecto a las instituciones y sus representantes hiere profundamente el alma del País, el Estado se desmorona bajo el asalto del feudalismo y de los excesos autonómicos, y la política exterior española es un fiasco. En “la gran cloaca madrileña”, que es como Suárez llamaba por aquella época al pequeño Madrid del poder hacia 1981, como nos recuerda Javier Cercas, ante la crisis que describía el corresponsal de París Match . Desde el verano de 1980 la crisis del país es cada vez más profunda. Muchos comparten el diagnóstico del corresponsal de Paris Match: la salud de la economía es mala, la descentralización del Estado está desarbolando el Estado y exasperando a los militares, Suárez se muestra incapaz de gobernar mientras su partido se disgrega y la oposición trabaja a conciencia para terminar de hundirlo, el encanto inaugural de la democracia parece haberse desvanecido en pocos años y en la calle se palpa una mezcla de inseguridad, pesimismo y miedo, además está el terrorismo, sobre todo el terrorismo de ETA, que alcanza dimensiones desconocidas hasta entonces mientras se ceba en la guardia civil y el ejército.

 “Tanto para los franquistas como para los demócratas, tanto para los ultraderechistas de Blas Piñar o Girón de Velasco como para los socialistas de Felipe González y para muchos comunistas de Santiago Carrillo y muchos centristas del propio Suárez, el único responsable de aquella crisis es Adolfo Suárez, y la primera condición para terminar con aquella crisis es sacarlo del gobierno. Es una pretensión legítima, en el fondo sensata, porque desde mucho antes del verano [de 1980] Suárez es un político inoperante; pero la política es también una cuestión de forma (…) y aquí el problema no es de fondo sino de forma: el problema no consistía en echar a Suárez, sino en cómo se echaba a Suárez. La respuesta que debió dar a esta pregunta la clase dirigente española es la única respuesta `posible en una democracia tan endeble como la de 1981: mediante unas elecciones; la respuesta que dio a esta pregunta la clase dirigente española no fue ésta y fue precisamente uniforme: a cualquier precio. Fue una respuesta salvaje, en gran parte fruto de la soberbia, de la avaricia de poder y de la inmadurez de una clase dirigente que prefirió correr el riego de crear condiciones propicias a la actuación de los saboteadores de la democracia antes que seguir tolerando en el gobierno la presencia de Adolfo Suárez.

TODOS CONTRA SUÁREZ

No de otra forma se explica que desde el verano de 1980 políticos, empresarios, dirigentes sindicales y eclesiásticos y periodistas exageraran hasta el delirio la gravedad de la situación para poder jugar a diario con soluciones dudosamente constitucionales que hacían trastabillar el ya de por sí trastabillante gobierno del país, inventando atajos extraparlamentarios, amenazando con encasquillar el nuevo entramado institucional y creando un maremágnum que constituía ideal del golpismo.
El día 2 de diciembre de 1980 Joaquín Aguirre Bellver, cronista del diario ultraderechista El Alcázar, describía así el ambiente político del Congreso:  “Golpe a la Turca, Gobierno de Gestión, Gobierno de Concentración…Una carrera de caballos de Pavía […] A estas alturas el que no tiene su fórmula de golpe es un Don Nadie. Entre tanto Suárez pasea sólo por los corredores, sin que nadie le haga caso.” (…)Era una mezcla tramposa, letal; de esa mezcla surgió el 23 de febrero: las operaciones políticas fueron la placenta que nutrió el golpe”, suministrándole argumentos y coartadas

Conspiran contra Suárez periodistas de El Alcázar, El Imparcial, Heraldo Español, Fuerza Nueva, Reconquista. Algunos relacionan a Luis María Anson. Aunque Anson fue ayudado por Suárez en su época de director de RTVE, cuando creyó que lo iban a procesar por un artículo suyo publicado en ABC . Luego le correspondió cuando Adolfo Suárez fue nombrado Presidente del Gobierno por el Rey en 1976, quien lo nombró presidente de la Agencia EFE, dos meses más tarde.  Sin embargo ya desde 1977 Anson estaba convencido de que Suárez era un político débil y acomplejado por su pasado falangista y que estaba entregando el poder de la nueva democracia a la izquierda, momento a partir del cuál se convirtió en un detractor implacable de la política del presidente; implacable y público: Anson reunía periódicamente en el comedor de la agencia EFE a políticos, periodistas, financieros, eclesiásticos y militares, y en esos encuentros agitó dede muy pronto el descontento contra su antiguo patrocinado…

También conspiraban contra Suárez (…) los financieros y los empresarios y el partido de la derecha a quien jalean los financieros y los empresarios: Alianza Popular(…). No siempre había sido así. Al principio de su mandato financieros y empresarios apoyaron  sin reservas al nuevo presidente del gobierno porque entendieron que apoyarlo era apoyar a la monarquía y porque la monarquía los convenció de que aquel simpático chisgarabís, que había empezado de botones en el edificio del Movimiento y lo conocía al dedillo despué de haber barrido hasta su última covachuela, era el capataz ideal para dirigir la obra de demolición [controlada] de una arquitectura obsoleta que durante cuarenta años les había sido de suma utilidad pero que ahora sólo entorpecía sus negocios y los avergonzaba ante sus colegas europeos..Pero Suárez una vez echa su labor no se marchó; al contrario: lo que ocurrió fue que el botones ascendido a capataz se creyó arquitecto y se puso a levantar el edificio flamante de la democracia sobre el solar arrasado del edificio de la dictadura. Ahí empezó el problema (…) Suarez empezó a darles largas, a rechazar consejos y palmaditas en la espalda, a esquivarlos o ignorarlos ..o a hacer gestos que ellos interpretaban como desaires, y terminó por no recibirlos en La Moncloa…Fue así como descubrieron a su costa algo que en el fondo quizá habían sospechado desde siempre, y es que el antiguo y complaciente botones escondía a uno de esos gallitos de provincias que incuban como un rencor el sueño de plantar cara al más fuerte de la capital. Fue así como descubrieron también, a medida que notaban con preocupación que los negocios marchaban cada vez peor, la tardía o improvisada vocación socialdemócrata que aquejaba a Suárez y que indistintivamente atribuyeron a su incapacidad para desembarazarse de su educación de joven falangista con la revolución pendiente, a su afán por emular a Felipe González, el joven y brillante líder socialista, y a su obsesión por ganarse las credenciales de pureza democrática que otorgaba el beneplácito del periódico El País. ..

Fraga. Casi nadie tenía razones más poderosas que Fraga para considerar a Suárez un usurpador. Fraga había sido el niño protegido de la Dictadura. Y Felipe González, en una celebérrima frase que algunos han interpretado con un intento de halagar a Fraga y humillar a Súarez, cuando en mayo de 1980 desde la Tribuna del Congreso declaró que a Fraga le cabía el Estado en la Cabeza. Sí hubiera sido verdad esta frase, lo cierto es que tampoco le cabía mucho más en término de capacidades políticas. Fraga era la antítesis de Suárez, daba la impresión de saberlo todo y de no entender nada…Y el 19 de Febrero dice en la Tribuna del Congreso: “ si se quiere dar el Golpe de timón, el cambio de rumbo que todos sabemos necesario, se nos encontrará dispuestos a colaborar. Y si no, no (…)


Los socialistas: Puede bastar un recordatorio de lo que decía Guerra de Suárez, al que ahora ensalza_ Suárez regenta la Moncloa como una güisquería", Alfonso Guerra (1979)

"Suárez es como un tahúr del Misisipí con chaleco floreado" Alfonso Guerra (1980)

"Suárez es un perfecto inculto procedente de las cloacas del franquismo" Alfonso Guerra (1980)

"Entre Suárez y Fraga sólo hay una diferencia: Fraga se pela con los pelos de punta y Suárez lo hace hacia atrás" Alfonso Guerra (1980)

"Suárez llegó a perder toda credibilidad. Se convirtió en una bailarina de pasos contrarios"
Alfonso Guerra (1982)

"Son todos unos afeminados de derechas" Alfonso Guerra (1983)

"Suárez, como Luis XIV de Francia, piensa que el Estado es él" Felipe González (1980)

La Iglesia Católica, en el otoño de 1980 también se han roto las buenas relaciones hasta entonces entre Suárez y la Iglesia católica. La causa la Ley del Divorcio. Mañana le ofrecerán un funeral religioso en la Catedral de Ávila, Descanse en Paz. 

Basado en:
Javier Cercas: Anatomía de un instante, Septiembre, 2010

sábado, 22 de marzo de 2014

"LA MEMORIA EN RETAZOS" Santiago Carrillo escribe sobre Suárez






Adolfo Suarez y Santiago Carrillo, coinciden en ser, dos de los principales artífices del paso de la distadura a la democracia en España a partir de 1976, que lideraron necesarias etapas de lealtades y consensos entre diferentes, y que posteriormente sufrieron la derrota y la relegación política, arrinconados por propios y ajenos. Santiago Carrillo murió hace un año y seis meses, lúcido hasta el final y Adolfo Suarez lo ha sobrevivido apenas 18 meses, aunque lleva más de 10 años atacado por el Alzheimer. Ahora recuperamos aquí, la Memoria conque Santiago Carrillo apuntaba en breves trazos sus impresiones y recuerdos del Adolfo Suárez de la Transición, proceso histórico que unió a a ambos. De héroes, traidores y líderes imperperfectos, pero necesarios.


¿Cómo veía Carrillo la trayectoria política de Suárez? “La figura de Suárez ha sido muy singular. Habiendo empezado a hacer política en el régimen franquista, siempre, desde que le conocí, me dio la impresión de ser un hombre que estaba convencido de que su destino era restablecer la democracia. Esa impresión la extraje de toda su conducta en la transición: la firmeza de su comportamiento, la lealtad a su palabra en las relaciones con la izquierda. Y el odio del que fue objeto por los ultras del franquismo. Confieso que desde que le conocí fue uno de los líderes de la transición que me pareció más digno de confianza, aunque en algunos momentos su política pareciera errática y vacilante. 

Suárez había gobernado ya precariamente en la primera legislatura, haciendo consensos con la izquierda, y en ese periodo lo hizo muy bien. Pero , en la segunda, los poderes fácticos y la derecha de su partido le tenían sometido a una fuerte presión para que dejara de consensuar con la izquierda. Comenzó su discurso de investidura poniendo fin a la política de consenso y anunciando que iba a aplicar el programa de su partido, la UCD. Su situación se tornaba así más crítica en una Cámara en la que no tenía mayoría y en su propio partido, en el que una parte sufría el tirón del PSOE y otra, más numerosa el de la derecha de Fraga(...). 

En esa legislatura yo pensaba que Suárez seguía siendo necesario en una democracia todavía muy frágil. Pero en realidad Suárez estaba ya muy bloqueado en su propio partido y tenía las manos atadas para tomar iniciativas audaces.

Su dimisión y su ruptura con la derecha para formar el Centro Democrático y Social me llevaron a recuperar la confianza en la firmeza de su paso a la democracia..."


Febrero de 1983 “Comentando la situación, Suárez llegaba a la conclusión, compartida por mí, de que era conveniente colaborar para que se desarrollara un partido de Centro, nítidamente democrático, que disputase esa zona de la sociedad a la derecha y que se recuperase y fortaleciese el PCE, con su política eurocomunista; dos condiciones que ambos considerábamos necesarias para la seguridad de la democracia y su desarrollo y profundización.(…)”

En aquel momento a Suárez se le veía preocupado por la debilidad del Gobierno socialista ante militares sobre los que había razones para pensar que no habían abandonado sus inclinaciones golpistas. Ahora pienso que para esa fecha Felipe González ya se había decantado por la OTAN y por la política atlantista, como la vía fácil para dar al ejército una perspectiva profesional que le distrajera de su inclinación histórica a intervenir en la política interna, como si se tratara de un partido político armado destinado a tener la última palabra en las contiendas nacionales.” [Esto me recuerda que puede aplicarse a la actual situación de ETA]

En las elecciones legislativas de 1986, Adolfo Suárez consiguió llevar al Congreso a una veintena de diputados. El CDS no tenía muchas simpatías ni en la derecha ni en el PSOE; chocaba con la fuerte inclinación bipartidista de ambos. Yo que siempre había dudado de la dimensión electoral de eso que se llama el centro social, pensaba que en las circustancias de España sería positiva la existencia de un partido de centro progresista como el que podía encabezar Suárez. Quizá influido por el recuerdo de la UCD de la transición, que a mi manera de ver había sido muy positivo. Aquella UCD nunca llegó a ser el representante orgánico de la derecha social española, que terminó descomponiéndola..

Aunque Suárez y yo hemos pasado largas temporadas sin vernos, siempre hemos mantenido una relación amistosa y cordial. Y cuando nos hemops encontrado, al comentar la situación política nuestros análisis han coincidido en muchos aspectos. Recuerdo una entrevista a mediados de los años noventa, en una situación bastante confusa en que, refiriéndonos a lo que considerábamos falta de buen sentido de los políticos en activo y con mando en plaza, llegamos a la conclusión de crear con algunos ya retirados un grupo reducido de personas de  "buen sentido" que en un momento excepcional pudiéramos  publicar artículos...la idea no llegó a concretarse nunca [Qué lástima]

Adolfo Suárez volvió a mostrarme su amistad en el acto de entrega de la medalla de la Universidad Carlos III, presidido por el rector Gregorio Peces Barba, con un cálido discurso que me emocionó.

Independientemente de los avatares de la política y de la vida, creo que seguiré viendo a Adolfo Suárez como el hombre que se lo jugó todo en la empresa de abrir las puertas a la democracia en España."


Santiago Carrillo “La memoria en retazos”, marzo de 2003, pp. 31 y ss.